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Un paseo por Zaanse Schans (Holanda), el barrio de los molinos de viento

Zaans Schans es una barrio de Zaandam, cerca de Zaandijk en los Países Bajos (popularmente y mal llamado Holanda). Podés sumergirte en el siglo XVI y XVII y solo se encuentra a 20 kilómetros de Amsterdam. Las opciones para llegar allí son: tomando un tren (7€ ida y vuelta) o un autobús (ambos desde la Estación Central) o también puedes ir con un tour, donde generalmente incluyen una o dos ciudades más en el recorrido. En mi caso decidí ir sola por mi cuenta en tren, así que me dirigí a la Estación, compré mi ticket y subí al tren. Una vez allí debés bajarte en la 4ta parada que es “Zaandijk – Zaans Schans“, son más o menos 20 minutos.

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Cuando llegás, debés caminar en dirección al pueblo hasta la zona de los molinos (son más o menos 10 minutos a pie). Seguramente no serás el único llegando para verlos, así que no te perderás. Solo es cuestión de adentrarse al pueblo derecho y en un momento (más o menos luego de 5 cuadras) tenés que doblar a la izquierda cuando veas un inmenso monstruo con aspas (es casi imposible no verlo). Una vez que estés enfrente de tremendo gigante, tendrás que ir hacia la derecha y  atravesar el puente levadizo donde tendrás una hermosa vista de los molinos a lo lejos.

Entrar al barrio es como sumergirte en un ciudad de antaño, con sus casitas típicas pintadas de verde, sin dudas no te cansarás de hacer fotos. Hay cinco molinos (principales) en los cuales puedes entrar para ver cómo funcionan por dentro, cuesta 4€. Si decides entrar a uno, recomiendo que sea uno de los primeros que tiene una pequeña terracita a la que puedes subir.

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Además de andar a lo largo del camino donde se encuentran los molinos a la orilla del río Zaan, el barrio cuenta con el Museo del Queso, el Museo de Zuecos (el ingreso es gratuito a ambos) y algunas tiendas de ventas de souvenirs, entre otras cosas.

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El queso y las flores son las mayores exportaciones de Holanda, así que sin duda tienes que probar sus quesos ahí, especialmente el Gouda y Edam que son las variedades más reconocidas (llevan el nombre de sus ciudades de origen). En la Casa Museo del Queso Catharina Hoeve podrás degustar y comprar los quesos holandeses más curiosos así como también los más tradicionales (mi preferido es el queso ahumado ¡una delicia!).

Luego puedes ir al Museo de Zuecos (o Klompenmakerij) donde hay una pequeña galería al entrar con una exhibición de la evolución de los zuecos. Aquí también puedes ver una demostración en vivo de cómo se hacían los zuecos de esa época, y por supuesto puedes comprarlos de todos los talles y colores.

Después, yo decidí hacer una parada en una pastelería donde me compré un wafle casero con miel (puedes ver cómo lo preparan en el momento) y un chocolate caliente (¡exquisito!). Me senté en unos banquitos allí con la vista de los molinos, del canal de agua con su puente, de los cisnes y ovejas…una encantadora postal.

Luego de mi descanso, era momento de volver a Amsterdam, es decir que se puedes recorrer el barrio de Zaans Schans en medio día, sin problema. Sin lugar a dudas es una visita obligada que, aunque turística, no puedes dejar de conocer porque te sientes en un museo al aire libre.

Así que no tienes excusas, queda a 20 minutos de Amsterdam y solo te lleva medio día  recorrerlo (por supuesto que puedes quedarte más tiempo si lo deseas).

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