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Si veo un ACRÓBATA EN EL CAMINO, le subiré a mi coche y no le temeré por sus barbas

Juan Pablo Vilarino y Laura Lazzarino están ahora en Surinam. En concreto en Paramaribo que resulta ser la capital. A ellos les da igual los nombres de los lugares pero no el de las personas con las que vagabundean. Sobre todo Juan Pablo Vilarino, argentino de Pasaporte, vagamundo por su partida de nacimiento, lo que ocurrió en 2005 cuando en Mayo de ese año tomó un velero en Belfast hacia el mal. 5 dólares al día hasta Tailandia pasando por los pacíficos atardeceres de Afganistán,Irak e Irán. A dedo. Se le secaría la piel de la yema de su dedo pero encontró que en el eje del mal existen ángeles que se detienen para llevar a un pobre argentino con apariencia de profesor loco. Supongo que a Laura, su novia, sería algo más que su imagen lo que le enamoró de él. Tal vez leer su libro, “VAGABUNDEANDO EN EL EJE DEL MAL” o la idea del Proyecto educativo Nómada Acróbatas del Camino, el cual desarrollan actualmente por Sudamérica. Con él devuelven al planeta la ayuda desinteresada que tanto Juan Pablo como Laura recibieron de las personas que se encontraban a lo largo de los cientos de caminos de sus viajes. Una forma de devolver tanto amor y dejar una huella en las comunidades visitadas, un programa con anclaje ideológico en la bondad intrínseca del ser humano, el cooperativismo y el fortalecimiento comunitario.

MOVIMIENTO LÍQUIDO: ¿Qué es ACRÓBATA DEL CAMINO? ¿Quiénes sois vosotros?
ACRÓBATA DEL CAMINO: Desde el 2005 venimos recorriendo el mundo a dedo con el fin de documentar la hospitalidad y cotidianidad de los pueblos, y blogueando en www.acrobatadelcamino.com El viaje en autostop no es un recurso para abaratar costos, sino una poderosa herramienta de exploración sociológica que nos permite entrar en íntimo contacto con el caleidoscopio de personas que conforman un país. Por eso hacemos dedo, nos alojamos en casa de la gente local que conocemos, sea conductores que nos dan un aventón o gente que conocemos en la calle. Recobrar la confianza en la humanidad es una de las dimensiones del proyecto. Y luego viene la parte de difusión, sin la cual todos los resultados quedarían atrapados en nuestra memoria. Hace poco publicamos nuestro primer libro “Vagabundeando en el Eje del Mal – Un viaje a dedo en Irak, Irán y Afganistán” (RBA Editores), que está disponible en todas las tiendas españolas. Además de relatar la aventura de cruzar el Mundo Islámico aldea por aldea, arroja una luz sobre la solidaridad latente en estas culturas tan demonizadas por los medios desde el 11-S. Ahora, Laura y yo recorremos Sudamérica desde la Antártida hasta las Guyanas para escribir un nuevo libro sobre el mosaico, la gran rayuela de culturas que forman este continente.

Por otra parte está el Proyecto Educativo Nómada, que llevamos a cabo gracias a donaciones de lectores comprometidos. En cada aldea, pueblo o ciudad, en escuelas o universidades, realizamos charlas y proyecciones fotográficas gratuitas, en las que compartimos la diversidad cultural de los países ya visitados en nuestra vuelta al mundo. Ponemos énfasis en los episodios de hospitalidad, para que los niños aprendan que más allá de la religión o la raza, el ser humano tiene un espléndido potencial de gentileza. En nuestros viajes nos han ayudado budistas, musulmanes, judíos, profesores de matemática, chamanes amazónicos… Adicionalmente, realizamos donaciones de material didáctico en algunas escuelas. Hace poco logramos donar una computadora para una comunidad Shuar, en la Amazonía ecuatoriana que intenta defenderse de madereras transnacionales, ya no con cerbatanas, sino con educación. El desafío nos parecía demasiado, pero nos puso muy feliz cuando a través del Facebook y el Twitter empezamos a recibir el apoyo de los lectores. Lo llamamos Solidaridad 2.0: la idea es coordinar recursos horizontalmente entre pares en lugar de mendigar el patrocinio de una multinacional.

Las redes sociales ayudan a difundir y generan interés en los viajeros y sus aventuras, cosa que antes era imposible. Siempre ha habido viajeros en todo el mundo, y algunos logros que hoy nos parecen extraordinarios, no son nada en comparación con lo que han hecho otras personas de las que poco se conoce. Ernest Shackelton estuvo dos años varado en la Antártida con toda su tripulación, y logró sobrevivir. Fredrika Bremer se aventuró sola en el sur del Estados Unidos esclavista, en una época en que las mujeres “decentes” cosían y bordaban entre cuatro paredes. Pero sí, creo que cada vez es más la cantidad de gente que se anima a salir de su casa. Entre estos, hay que discernir entre la moda de las escapadas mochileras, y los viajeros que parten sin fecha de retorno, por amor hacia el camino y sus sorpresas.

ML: ¿Y porqué se viaja tanto?
ACRÓBATA DEL CAMINO: Creo que poco a poco se van rompiendo ciertos paradigmas que ataban a las personas a una vida sedentaria y socialmente correcta. En el caso de las mujeres, por ejemplo, la idea de casarse y tener un hijo para sentirse realizada, es algo que fue quedando atrás. Hoy por hoy, hay más libertad para saciar esa curiosidad, y más medios para derribar los temores. Ver que hay cientos de blogs, webs de viajeros, redes de intercambio de alojamiento, etc. reduce la brecha de lo desconocido y ayuda a dar el salto hacia la ruta. Estamos viviendo también en una era en donde el trabajo desestructurado es cada vez más aceptado. Ya no se busca, como en la época de mis abuelos, estar veinte o treinta años dentro de la misma empresa. Hay más dinamismo, más flexibilidad, más desestructuración, y eso también contribuye.

ML: ¿Y es una moda o un modo nuevo de vida?
ACRÓBATA DEL CAMINO: Hay de todo. Yo creo que son pocas las personas que en realidad hacen del nuevo nomadismo un estilo de vida. La mayoría son viajeros que salen al mundo a cumplir su sueño, y una vez lograda la meta vuelven a su vida diaria, y el viaje queda como una anécdota. Por eso en la web hay tanto blog abandonado. Son “vacacionistas prolongados”.

ML: ¿Cómo debe mirar el viajero los lugares por los que pasa?
ACRÓBATA DEL CAMINO: Creo que la mirada que está predominando es la social, desde diferentes aspectos. Cada vez son más los viajeros que se involucran con las culturas que visitan, que se preocupan por su cotidianeidad, por la situación de sus mujeres y sus niños, por su situación en el contexto mundial. Yo creo que un viaje no puede estar completo sin esta mirada. Las postales de los monumentos y las calles coloniales las podemos ver por TV. Lo que hace a un verdadero viaje una experiencia de vida es la interacción con su gente.

Juan Pablo Vilarino (Acróbata del Camino)

Juan Pablo Vilarino (Acróbata del Camino)

 

Juan Pablo Vilarino y Laura Lazzarino (Acróbata del Camino)

Juan Pablo Vilarino y Laura Lazzarino (Acróbata del Camino)

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