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Mírame y no me toques

Paredes con chicles masticados que invitan a los viajeros a continuar con la tradición de dejar su “recuerdito”, piedras milagrosas que hay que besar para gozar de sus beneficios, manos impresas en el suelo que han sido tocadas por otras miles atestadas de bacterias… Más vale abstenerse de realizar ciertos rituales de viaje, si no se cuenta con un buen sistema inmunológico.

Estos son los íconos turísticos más asquerosos alrededor del mundo:

1 Un besito a la piedra:

La piedra de Blarney, localizada en el castillo del mismo nombre, en Irlanda. Con el fin de recibir el don de la elocuencia, cada año más de 400 mil viajeros besan esta piedra, que desde 1446 se encuentra en la torre del castillo. Todo comenzó con una leyenda que cuenta que el rey de Irlanda salvó a una mujer que se estaba ahogando en el lago del pueblo. En agradecimiento, la dama le pidió al soberano que besara la piedra de Blarney para que recibiera el don de la elocuencia. Para que los visitantes continúen con la tradición que inició este rey deben ascender hasta la cima del castillo, acostarse en la orilla de un muro y arrastrarse hasta alcanzar la roca con sus labios. ¡Concedido! El milagro es un coctel de gérmenes provenientes de las bocas de miles de desconocidos y, con suerte, una dosis de elocuencia para explicar al doctor el porqué de la infección labial.

2 De rojo intenso

Otro lugar en el que también era costumbre dejar de recuerdo un beso, es la tumba de Oscar Wilde, en el cementerio Père- Lachaise de París. Aquí el rito consistía en pintarse los labios de un rojo intenso y dejar impresa la marca de un beso; claro, haciendo caso omiso de un posible contagio de herpes. Pero desde el 2011 la tumba ha sido protegida a prueba de besos por un cristal de 2 metros, mismo que ahora es el receptor del cariño de los fans del escritor y un nuevísimo hervidero de bacterias.

3 Muro pegostioso

Al otro lado del Atlántico, un aroma a tuttifrutti rancio da la bienvenida a una postal inolvidable:  un muro repleto de chicles masticados que logran un efecto texturizado y multicolor que “realza” la estética del Teatro Market, en la ciudad de Seattle. Desde principios de los años 90 es el lugar al que viajeros de todo el mundo acuden a pegar su chicle. Tal vez no reciben ningún don a cambio pero se van con la satisfacción de formar parte de esta “obra de arte”.

4 ¡Las ratas del aire!

Un imperdible en la agenda de cualquier trotamundos es la Plaza de San Marcos, en Venecia. Aunque nadie duda de su belleza, el lugar está impregnado de deshechos, obra de las casi 10 mil palomas que han hecho su hogar de este rincón. Los viajeros son amantes de alimentar a estas aves portadoras de infecciones y tomarse la foto del recuerdo en su compañía.

5 ¡Chócalas!

En la acera de enfrente, del teatro chino de Grauman, en Hollywood, 246 estrellas de Hollywood han dejado las marcas de sus pies y manos plasmadas en el cemento. Para los visitantes es tentador comparar sus huellas con las de George Clooney, Clint Eastwood y Marilyn Monroe. Alrededor de 4.5 millones de visitantes al año cotejan las marcas de los famosos con sus manos y pies descalzos, seguramente sin haberse aseado antes de continuar con la tradición.

* Con información de Tripadvisor

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