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Lecciones de economía por Kublai Khan.

Kublai Khan fue el último gran Kan del imperio mongol y el primer rey de la dinastía china Yuán. Estableció su capital en Pekín. Además de construir un gran imperio, se convirtió al budismo tibetano y contribuyó a la expansión de esta religión, mostrando, según las crónicas, una gran tolerancia religiosa. Tuvo que enfrentarse a una gran crisis financiera provocada,en parte, por su introducción del papel moneda, que, a su vez, fue una gran invención en el mundo de las finanzas y que procuró una gran riqueza.

Kublai Khan recibió la visita del gran viajero medieval, Marco Polo. El italiano recogió sus impresiones en los “Viajes por la Tierra de Kublai Khan”. Con ojos europeos pero abiertos va suministrándonos pinceladas de las distintas facetas de la vida política, social e incluso económica del imperio mongol. Llaman poderosamente la atención las observaciones que hace sobre el funcionamiento de la economía y la forma de sostener el Estado con una cierta redistribución económica sin la cual, pensaba el Khan, más tarde o temprano, el imperio caería.

De esta forma, en el capítulo “De cómo el Gran Khan imprime y obliga a utilizar el papel moneda” el viajero italiano nos describe su fabricación y cómo se asegura el Khan de que no se falsifique bajo pena de muerte. Señala Marco Polo que, usando este sistema, Kublai Khan puede adquirir “todos los tesoros del mundo sin que nada le cueste”. El Khan, cuenta Marco Polo, hace recoger todo el oro y la  plata  de sus habitantes en palacio  y los cambia por papel moneda. Además, nunca paga con ellos sino con éste papel. Con esta continua “expansión cuantitativa”, se asegura que fluya el dinero por los caminos del imperio. Si Draghi y los banqueros de Frankfurt hubieran estado en Pekín el Khan hubiera tenido graves problemas para sostenerse…

Más allá de los asuntos de la moneda, el Khan, siempre según Marco Polo, se aseguraba un cierto “estado de bienestar” en sus súbditos, para evitar revueltas y sublevaciones. El viajero italiano lo recoge en dos capítulos, “De cómo el Gran Khan auxilia a sus súbditos cuando sufren pérdidas en su ganado y cosechas” y “De cómo reúne y distribuye el Gran Khan gran cantidad de grano para socorrer a sus súbditos”. De acuerdo con el primer capítulo, el Khan perdonaba los impuestos en años de calamidades e, incluso, les proporcionaba grano para que plantasen nueva cosecha. De acuerdo con el segundo, las reservas públicas de grano se almacenaban en los años buenos, para ser distribuidas a cambio de papel moneda, eso sí, en años de dificutad. Así se aseguraba el emperador la buena marcha de la economía y el bienestar de sus súbditos, al tiempo que evitaba revueltas. Visto desde nuestro tiempo, no parece que el Khan tuviera una visión neoliberal de la organización de la economía y la sociedad. Y creencia en la mano invisible que distribuye por sí misma, no parece que la tuviera… Resulta muy interesante, en pleno régimen absolutista e imperial, la preocupación por una cierta distribución de la riqueza, sin la cual la sociedad haría aguas. Hasta un tirano se percataba de que los súbditos no podía pasar hambre sin hacer peligrar su sistema político.

Quizás podíamos enviar unos capítulos del relato de Marco Polo a la canciller alemana, al señor Draghi y a muchos en Frankfurt. ¿Cuándo volverá la economía a preocuparse por el bienestar de la mayoría, por la administración de los hogares (oikós -casa-, nomós-ley, administración-), como su mismo significado indica?

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