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El pintor José Moreno Carbonero, Don Quijote y Campo de Criptana (1922)

Don Quijote y los molinos de viento. Obra de José Moreno Carbonero (Museo de Jaén)

Don Quijote y los molinos de viento. Obra de José Moreno Carbonero (Museo de Jaén)

A veces parece que todo lo relacionado con Don Quijote es un ensueño. La Mancha misma forma parte de ese ensueño, y también Campo de Criptana, ese escenario del continuo y eterno confundir molinos con gigantes, y gigantes con molinos, y el cielo con el horizonte y el horizonte con el cielo, precisamente ese horizonte sin final… y ese cielo protector; Criptana, escenario de esa eterna lucha entre el bien y el mal, entre caballeros y rufianes, en una época como la nuestra en que caballeros se confunden con rufianes y rufianes con caballeros. Fueron muchos los hechizados por este ensueño; uno de ellos fue el pintor José Moreno Carbonero.

El periódico La Época, año LXXIV, núm. 25.890, del sábado 30 de diciembre de 1922, informa, en un artículo firmado por “Lucanor”, sobre un proyecto para filmar una película sobre don Quijote de la Mancha.La dirección correría a cargo del artista Moreno Carbonero, por aquel entonces de gran fama e influencia en la cultura de la época. Ya estaba listo el reparto, y ya se habían asignado los papeles protagonistas: Bonafé como Don Quijote, y Emilio Mesejo como Sancho Panza. La pretensión principal del director era ofrecer una imagen lo más fiel posible al original y se pensaba que se conseguiría tomando como base para la selección de los episodios la Ruta del Quijote que hiciera en el año 1905 Azorín en “su libro de encantadora amenidad”, como lo define el corresponsal del periódico. Ya he hablado mucho en este blogde Azorín y de su gran importancia para la forja del mito cervantino y quijotesco en La Mancha y en Campo de Criptana, y esto es una prueba más de ello. Sin embargo, no sólo a Azorín cupo la responsabilidad de crear este mito, pues hubo muchos otros, como Moreno Carbonero: Campo de Criptana tendría un lugar en su futura película, por sus molinos y por su paisaje privilegiado, tal y como nos describe el autor del artículo:

El tiempo no ha quitado aún á los lugares de la Mancha el carácter de acendrado españolismo que tuvieran en el siglo XVI y XVII. En Campo de Montiel y de Criptana aun baten sus aspas los molinos de viento, «como el gigante Briareo sus brazos». Cruzan todavía sobre el ocre de los caminos los rebaños de pacíficas ovejas, y en el aire transparente flota aún el rumor de los batanes.

José Moreno Carbonero

José Moreno Carbonero y su mujer

Hablemos ahora sobre el pintor malagueño José Moreno Carbonero (1858-1952).  Fue académico de la Real Academia de San Fernando de Madrid, y entre sus alumnos estuvieron Juan Gris y Salvador Dalí. Estuvo dedicado a  la pintura de retrato de y de temas históricos, pero también prestó atención a motivos cervantinos. Un ejemplo de ello son los cuadros titulados Encuentro de Sancho Panza con el Rucio (1876-1878), del Museo de Bellas Artes de Sevilla, y Don Quijote y los molinos de viento, del Museo de Jaén, y muchos otros más, porque no hubo escena de la novela que no le inspirara. La importancia del Quijote en la obra de Moreno Carbonero fue objeto de un interesante artículo de dos páginas que se publicó en las págs. 6 y 7 del ABC, 27 de abril de 1930. A ello hay que sumar las ilustraciones en cromolitografía que hizo para la edición del Quijote prologada por José María Asensio que se publicó en Barcelona en 1898.

Respecto al proyecto cinematográfico citado, no he encontrado en la época ninguna película sobre Don Quijote dirigida por Moreno Carbonero. Entre la versión de Narciso Cuyàs (1908) y la titulada La Ruta del Quijote de Ramón Bialdiú (1934) no parece haberse rodado ninguna versión española sobre la novela cervantina. Por esa fecha, sólo se rodaron una producción inglesa, Don Quijote, dirigida por Maurice Elvey en 1923, y la danesa Don Quixote af Mancha, dirigida por Lau Lauritzen en 1926, a la que ya hice referencia en este blog (“Don Quixote af Mancha”: una película danesa inspirada y rodada en Campo de Criptana, 1926, del 22 de abril de 2012).

Don Quijote de la Mancha (Rafael Gil, 1947)

Don Quijote de la Mancha (Rafael Gil, 1947)

La vinculación de Moreno Carbonero con el Quijote es patente, al igual que ocurrió con casi todos los intelectuales y artistas de su generación, fundamentalmente a raíz del viaje de Azorín en 1905. Según informa el periódico La Voz, del 1 de enero de 1935, Moreno Carbonero era vocal adjunto en la Comisión Central de Monumentos de la Academia de Bellas Artes de San Fernando cuando en sesión ordinaria se dio cuenta de una propuesta de la Dirección General de Bellas Artes que solicitaba que:

… la Academia eleve al ministro una moción en la cual se especifiquen todos aquellos lugares, sitios, molinos y casas de la Mancha inmortalizados en el “Quijote” a fin de ser protegidos por el Estado. Se nombró ponente de la misma a D. Marcelino Santamaría, que en otra ocasión obtuvo que la Academia patrocinara una declaración de monumento artístico nacional a los molinos de Campo de Criptana.

Las pretensiones artísticas del proyecto de Moreno Carbonero son acordes con lo que algunos años después expresaría en una entrevista a la que hace referencia José Luis Guarner, 30 años de cine en España, Barcelona, 1971 (pág. 12):

Sí, señor, yo soy un entusiasta del cine. Ahora lo que menos me interesa de la película es el argumento. El argumento es casi siempre absurdo; y cuando no, monótono. Lo que me interesa más es el conjunto artístico, la fotografía, el paisaje, la composición bien lograda. Por fortuna, esto se admira en muchas películas.

Emilio Mesejo

Emilio Mesejo

Pero veamos ahora quiénes eran los actores que encarnarían los personajes estelares de la película. Haría de Don Quijote el actor mallorquín Juan Bonafé y Sansó (1875-1940), muy conocido en la época por sus papeles cómicos en obras teatrales de los Álvarez Quintero, Carlos Arniches y Pedro Muñoz Seca. Fue Don Mendo en el estreno de La Venganza de Don Mendo (1918). El cantante y actor Emilio Mesejo (1864-1931) haría de Sancho Panza. Fue muy conocido por su participación en zarzuelas en el Teatro Apolo, como La Gran Vía, El dúo de la Africana, La Verbena de la Paloma, Agua, azucarillos y aguardiente y La Revoltosa. En el teatro, trabajó en la Compañía de María Guerrero.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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