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El geógrafo francés Onésime Reclus y La Mancha (Campo de Criptana, finales del s. XIX) (I): Historias del agua y los molinos de viento

"Llanuras de La Mancha": Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2008)

“Llanuras de La Mancha”: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2008)

Traigo hoy las apreciaciones que hizo a finales del siglo XIX un geógrafo francés sobre el paisaje de La Mancha en relación con el elemento que mejor identifica a Campo de Criptana:  el molino de viento. Este francés es Onésime Reclus (1837-1916), y sus observaciones paisajísticas a las que aquí haré referencia se hallan recogidas en la páginas 11 y 12 de su escrito titulado Manuel de l’eau, suite et complément du Manuel de l’Arbre pour servir à l’enseignement sylvo-pastoral dans les écoles, publicado en París. No consta en el volumen la fecha en que se imprimió, aunque es probable que fuera a finales del XIX o comienzos del XX.

Respecto al paisaje de La Mancha se ocupa Reclus de dos temas: el agua y los árboles. Nos ocuparemos hoy del primero, y dejaremos para mañana el segundo.

Reclus debió de llegar a La Mancha procedente de la costa del Mediterráneo, según nos dice. Le sorprendió especialmente el hondo contraste que existía entre los espléndidos jardines de Valencia y de Murcia (“les splendides jardins de Valence, de Murcie”), y la desnudez de la llanura de la Meseta, con su campo gris, monótono, vacío… (“la campagne nue, grise, monotone, vide”). En ese momento introduce Reclus la mención de Campo de Criptana, y nos dice que fueron los molinos los contrincantes de Don Quijote (“Don Quichotte a combattu les moulins à vent de Campo de Criptana”). En un tratado sobre el agua, como es éste de Reclus, la mención de los molinos de viento es una consecuencia clara de una observación: era imposible, en los ríos de La Mancha, establecer molinos de agua (aunque, en realidad, sí los hubo) porque esos ríos no eran, según su opinión, más que zanjas vacías o hilillos de agua salobre (“… de vains fossés, ou de filets d’eau saumâtre”).

"Río Záncara": Foto de José Manuel Cañas Reillo (2011)

“Río Záncara”: Foto de José Manuel Cañas Reillo (2011)

Hasta aquí mi versión española, muy libre, de lo que nos dice Reclus sobre el agua de La Mancha y los molinos de viento de Don Quijote. En su época, ya era una afirmación extendida que los de Campo de Criptana eran esos molinos contra los que luchó Don Quijote; tanto se repitió esta aseveración, que es difícil aceptar que el hecho es sólo el episodio de una novela y que no fue un acontecimiento real. La observación de Reclus sobre el paisaje y los ríos de La Mancha no es del todo exacta. Ambos, paisaje y ríos, son tan cambiantes de una estación a otra que, en ocasiones, resulta difícil aceptar que son siempre los mismos. Que los ríos de La Mancha sean “zanjas vacías” o “hilillos de agua” depende de factores estacionales, como el estío, o climáticos, como los periodos de sequía acentuada que se han dado en diferentes momentos de la historia. Al igual que hay noticias sobre desesperantes sequías en la comarca, también las hay sobre avenidas de agua y desbordamientos de ríos. Y un ejemplo es el río Záncara, que siempre nos sorprende por su habitual e histórica falta de moderación: o se seca o se desborda, siempre a su antojo, como es propio de la naturaleza, y siempre sin término medio, como se espera de un río por muy humilde que sea.

Mañana continuaremos hablando de las observaciones de Onésime Reclus sobre el paisaje de La Mancha.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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