El despertar de mi canción
La claridad del dÃa descubre los rostros definidos de la ilusión de las sombras.
Toda vez que el sol inicia su camino de regreso, los navegantes nocturnos despiertan sus sentidos, deslizándose por túneles secretos llenos de imágenes que pueblan la tierra fértil de su psiquismo.
El viaje que emprende el alma a los mundos que la habitan es guiado por el fondo oscuro de la noche donde, la silueta de una estrella, se dibuja señalando el camino.
Las puertas radiantes de los “Templos de SabidurÃa” se recortan como profundos cráteres en la inmensidad del espacio celeste.
Es asà como los corazones amantes de la Paz nutren con su presencia el albergue que espera paciente la llegada de los peregrinos viajeros.
Tiempo de encanto y espacio sagrado para dialogar con el alma. El sonido primordial añorado puede ser recordado y la singular y única canción que alimenta el corazón, recuperada.
…. entonces canté mi canción … bailé … mi ser mujer se expresó con fuerza y probé verdad y ternura en estos mágicos jardines vestidos de luna.
Una fuerza salvaje y naturalmente conocida se manifestó en el limite más alto de mi vulnerabilidad.
Los oscuros habitantes de las penumbras se diluÃan a medida que entonaba mi sagrada melodÃa. La luz volvÃa visible a fantasmas escondidos que esperaban su rescate.
Vueltos a la luz eran asustados personajes adormecidos en viejos escenarios desgastados por el tiempo.
Algunos habÃan despertado a la libertad …
A veces olvido mi canción cuando tengo mis ojos abiertos y el mundo me encandila.
Sin embargo muchos viajes me esperan para que mis cuerdas vitales se impregnen de su energÃa y en el regreso entonarla a mis ilusiones, como el beso del prÃncipe que despierta con ternura a la bella durmiente.







