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El capital más valioso de Irán son sus ciudadanos

Nuestra viajera Lola Martínez acaba de regresar de su viaje Persia Mágica del 29 de abril al 13 de mayo.

Estas son sus impresiones de viaje:

Con este mensaje quisiera enviaros mi opinión del viaje que hemos hecho por esa país tan hermoso y acogedor que es Irán. 

Mi total agradecimiento por haberme permitido disfrutar de un país maravilloso al que hacía mucho tiempo que quería viajar y por fin ese deseo se hizo realidad.

Gracias a Mali por estar siempre ahí, por saber manejar un grupo, lo que no es fácil, e intentar complacernos a todos. Gracias por su ayuda y atención en todo momento. Es una gran profesional. Siempre dispuesta, atenta y generosa, sin importarle quedarse sin descanso por estar con nosotros. Eso no hay muchos guías que lo hagan.

Gracias también a Said, nuestro conductor durante casi todo el viaje, por su amabilidad, su sonrisa y su ayuda. Siempre solicito y con buen humor. Acompañándonos incluso hasta el punto de control del aeropuerto y sobre todo gracias por realizar su trabajo como un profesional y sortear con éxito el caos del tráfico iraní que no es fácil!!

Respecto a Irán, se me ilumina la sonrisa al pensar en el viaje. Lo guardaré como un regalo muy valioso en mi mente para recordarlo cuando esté triste. Sabía de la cultura persa por los libros de historia  y del pueblo iraní actual por el cine y la literatura pero lo que he sentido al encontrarme allí y respirar su ambiente ha sido más fuerte. Porque​ ha sido una contradicción permanente, entré lo que veía y lo que me trasmitían las personas que veía y sobre todo desde mi condición de mujer, vi un mundo femenino negro que sin embargo estalla en colores cuando te acercas a esas mujeres acogedoras, calidas, sonrientes que comparten contigo lo que tienen. Que a pesar de las dificultades que tienen​ intentan ser felices y transmitir a los demás esa felicidad. Unos niños vivaces, comunicativos, educados y muy respetuosos.

No olvidaré a esa niñita que se acercó a nosotros en la plaza de Isfahan, la noche del picnic, para compartir su bolsa de chuches. Ni tampoco al jovencito que tan educadamente nos dió la mano en Persepolis y nos preguntó de donde éramos. Pequeños gestos que demuestran que el capital más valioso de Irán son sus ciudadanos que toman los parques, jardines y campos para disfrutar de la mutua compañía.

En contraposición a ese lado negro están sus mezquitas y mausoleos que son una explosión de color. Sus hermosas casas Palacio y sus frescos jardines, revosantes de flores. Sus pueblos rojos de adobe como oasis entre las áridas montañas al igual que sus ciudades.

Son tantas sensaciones que me llevaría demasiado describirlas.

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