You are here: Home > Cosas de viajes > Campo de Criptana (1911): La extraña historia del viajero Bagaria (III)

Campo de Criptana (1911): La extraña historia del viajero Bagaria (III)

La vérité (La verdad. H. G. Clouzot, 1960)

La vérité (La verdad. H. G. Clouzot, 1960)

Cuanto más escribo sobre este tema una idea menos clara me puedo hacer de lo que realmente ocurrió en el “affaire Bagaria”.  Ya hemos dado las versiones de cuatro periódicos: el Heraldo de Alcoy, el Diario de Tortosa, el Defensor de Córdoba y El Pueblo Manchego. Unas y otras coinciden en los puntos principales, pero se distancian considerablemente en lo que se refiere a algunos detalles que podrían resultar cruciales para la resolución de la cuestión. Si ya vimos el tremendo desacuerdo que existía respecto a las versiones del nombre del inglés, podemos pensar cuán grande puede ser el referente a otros aspectos de la historia. Podemos resumir la cuestión en tres preguntas fundamentales: ¿Era Bagaria anarquista o, simplemente, era alguien a quien el destino puso en el lugar menos indicado y en el momento menos indicado? ¿Estaba implicado en la preparación de un atentado contra el rey? ¿Fue simplemente el chivo expiatorio de un error político? Y si vamos más allá, encontramos otras cuestiones, ya centrándonos en Campo de Criptana y en su papel en la historia: ¿Por qué Bagaria se apeó del tren en su estación de ferrocarril para volver a pie a Alcázar y qué hizo para despertar la desconfianza en la guardia civil? Al igual que hicimos ayer, veremos hoy más versiones de la historia publicadas en la prensa con el objetivo, si es posible, de desentrañar la verdad, ese concepto cada vez más ignoto y sometido a manipulación en nuestra época y, como es evidente, también en otros tiempos.

La Época, núm. 21.679, del 9 de marzo de 1911

12 Angry Men (12 hombres sin piedad. Sidney Lumet, 1957)

12 Angry Men (12 hombres sin piedad. Sidney Lumet, 1957)

Este periódico aporta novedades sobre el tema en el artículo titulado El detenido Bagaria, no es anarquista. En él se afirma que la detención de Bagaria, el “supuesto anarquista”, en Alcázar de San Juan, ha sido una “lamentabilísima equivocación”. Podría haber dado lugar a ello que el joven, de veintiún años, viajara con muestras de dinamita, ya que era representante de una fábrica catalana de explosivos. La vida de Bagaria en Barcelona, donde su familia era muy conocida, era de una “honradez intachable”. En cuanto se supo de su detención, su hermano marchó a Alcázar. Hubo también una reacción de diversas personalidades barcelonesas, que se dirigieron al gobernador civil para “desvanecer las dudas que han podido motivar lo ocurrido”. Seguidamente, el artículo hace referencia a lo que vengo observando sobre este tema: la extraordinaria divergencia que existe entre las fuentes oficiales y las versiones publicadas en la prensa. Su familia y conocidos atribuían a su “sobreexcitación nerviosa” los intentos de suicidio en la cárcel.

ABC, del viernes 10 de marzo de 1911, pág. 11

Reproduce el ABC, en primer lugar, lo que decía el periódico El Defensor de Córdoba del día 8 de marzo de 1911 (año XIII, núm. 3.480), noticia a la que ayer hice referencia (véase: Campo de Criptana, 1911: La extraña historia del viajero Bagaria, II). Seguidamente, incorpora un artículo con el título En libertad, en el cual, según manifestaciones del ministro de la Gobernación y de autoridades de Alcázar de San Juan, Bagaria había sido puesto en libertad.

La Tarde, año IX, núm. 2.530, del 10 de marzo de 1911

Ya con un cierto retraso, encontramos ese mismo día 10 de marzo la noticia del periódico La Tarde, que parece desconocer la puesta en libertad de Bagaria en su artículo Anarquista detenido. Repite lo dicho ya desde que comenzaron a surgir las primeras versiones sobre lo ocurrido, a saber: que se le encontraron una gran cantidad de dinero y cheques, una pistola Browing, y un cuaderno de notas; que llegó a Alcázar dos días antes de que pasara por allí el tren real rumbo a Sevilla; que se le vio merodeando por el Palacio Real en Madrid y que su estancia en Alcázar despertó las sospechas de la guardia civil; y que le acompañaba un inglés. Es interesante indicar que este periódico sí recoge la referencia a Campo de Criptana, aunque con la errata “Cristana”. Añade respecto a los otros periódicos una descripción del sujeto: alto, delgado, con bigote negro y barba afeitada; vestía de luto y con elegancia, con sombrero hongo y con una gorra gris de viaje en el bolsillo.

La caza (Carlos Saura, 1966)

La caza (Carlos Saura, 1966)

Este último periódico publicaba tal información con cierto retraso y cuando ya el caso parecía estar resuelto. Al parecer, todo fue una equivocación, el resultado de una serie de coincidencias o un juego del destino, que puso a Bagaria en el punto de mira en aquella ocasión, sin que posteriormente lo ocurrido parezca haber tenido mayor consecuencias para él, a excepción del grave disgusto y de la amargura de un momento tan agrio que casi le indujeron al suicidio. Y ya que hablamos de “punto de mira”, destaquemos algo muy importante respecto a Bagaria. En la época en que ocurrieron los acontecimientos relatados ya era socio del Tiro Nacional, según nos refiere el Heraldo de Alcoy. Y esto explica que portara una pistola en aquel momento, pues, posiblemente era aficionado a las armas y al tiro. Años después, cuando ya todo parecía estar olvidado, en agosto de 1932, Bagaria formó parte del equipo español de tiro olímpico en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles (USA). Bagaria quedó en el puesto 25 en la prueba de precisión de 50 metros con carabina. Y para acabar, sólo nos resta hacer una observación final: ¿Bagaria o Bagaría? En la prensa se encuentran las dos formas, aunque hemos optado en estos artículos por la primera, sencillamente, porque es la atestiguada en más casos.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

Leave a Reply