You are here: Home > Cosas de viajes > Buda on the road

Buda on the road

No podrás recorrer el camino hasta que no te hayas convertido en el camino mismo.

Helena Petrovna Blavatsky, Voice of the Silence (traducción mía del inglés)

Había una vez un joven Buda que viajaba en dirección sur por tierras que le eran extrañas. El joven Buda gustaba de observar a su alrededor y de apreciar las costumbres de estos lugares desconocidos. Por ejemplo, la gente iba tranquilamente a 140 en moto por la autopista y sin casco, pero no pasaba nada, porque si su seguro médico tenía una cobertura mínima de veinte mil dólares en traumatología cráneo encefálica era legal.

En estas tierras los empleados de gasolinera no podían ayudar al joven Buda, que iba en coche de alquiler y de todas formas nunca había sido muy ducho en estos menesteres, a abrir el depósito de gasolina y, de hecho, tenían prohibido hasta tocar los coches de los clientes para así asegurarse de que de que ninguno podría demandar al negocio por daños a su vehículo.

El joven Buda se guiaba por la sencilla ley de que, allá donde fueres, haz lo que vieres, de modo que cenó en un McDonald´s para reponer fuerzas en el camino y se llevó una Coca Cola para el resto de la jornada -y es que hasta el corporativismo salvaje ha llegado al Dharma- y descubrió así la Paradoja de la Coca Cola On The Road, que reza que, si bien a más Coca Cola más energía y atención, todo lo cual es bueno y deseable durante la conducción, a más Coca Cola más ganas de ir al baño, lo cual es muy contraproducente para hacer un buen timing. La Paradoja de la Coca Cola On The Road se completa cuando el joven Buda se mete en la cama de su Airbnb para dormir y reflexiona que quizás se entusiasmó y se vino un poco arriba con la bebida, y que más le vale dormirse enseguida porque mañana se levanta muy temprano para seguir rumbo al sur. Claro que si por la mañana tiene sueño siempre puede recurrir a más Coca Cola: la Paradoja se cierra.

Puesto que el joven Buda, como ya hemos mencionado, no era muy ducho en estos menesteres (ni en otros tantos, pero esas son otras historias, y serán contadas en otra ocasión), se hizo la picha un lío con el navegador de Google Maps y se dio una gran e innecesaria vuelta por Cincinnati buscando su posada -o Airbnb. Pero el joven Buda sabía que nada de lo que ocurre puede evitarte la felicidad y se fijó en los rascacielos del centro, que eran de lo más bonito, y se sintió feliz por haberse perdido y haberlos visto.

Luego el joven Buda tuvo además que desviarse forzado por la policía. El joven Buda sabe que no debe discutir con la policía en unas tierras en que esta fuerza mata al triple de gente que el alcohol al volante, de modo que se desvió pacíficamente y dejó que el karma -a través del navegador de Google Maps- lo guiara.

Concluyó así la primera etapa de viaje del joven Budah, que habría de completar algo más de 2.700 kilómetros a lo largo de Michigan, Ohio, Kentucky, Tennessee, Misisipi, Arkansas, Misuri, Ellinois e Indiana en menos de 52 horas. Pero el joven Buda sabe, como tú, que el viaje continúa cada día.

Y tú, ¿adónde te diriges hoy?

Foto: en la imagen veis el rostro del Buda Gigante de Leshan (en la provincia de Sichuan, China). La tomé yo en junio de 2013.

Si te os ha gustado la Paradoja de la Coca Cola On The Road, no dejéis de (re)leer la paradoja de la feminazi de Schrödinger.

 

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

Leave a Reply