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¿”Sierra de los molinos” o “Albaicín Criptano”? El testimonio de Arthur Raoul de Guilloteau, conde de Grandeffe (1864)

He aquí la cuestión: ¿cuál es el auténtico nombre del barrio típico de Campo de Criptana y del entorno de sus molinos? ¿Sierra de los molinos? que sería la denominación tradicional, o ¿Albaicín criptano? denominación ésta producto de una moda absurda e inexplicable, sin base histórica ni cultural, impuesta oficialmente desde hace algunos años, y que incluso se ha aplicado a una revista de aparición imprevisible y errática.

La Sierra de los Molinos de Campo de Criptana_Óleo de José Manuel Cañas Reíllo 2004

La Sierra de los Molinos de Campo de Criptana: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2004)

Buscando una respuesta a este interrogante, traigo aquí el testimonio de un autor francés que nos indica que, ya en el siglo XIX, al entorno paisajístico del barrio típico y de los molinos se le llamaba en Campo de Criptana “La Sierra de los molinos”. Es Arthur Armand Raoul de Guilloteau, conde de Grandeffe (1832-1900), célebre viajero francés, además de escritor, lingüista, coleccionista y abogado en la Corte de Apelación de París. Fue autor de un Voyage à Rome en 1853, publicado en París en 1857 y de la obra que más nos interesa aquí para dilucidar la cuestión planteada en el título: la Nouveau Guide en Espagne, publicada en París en el año 1864 dentro de la serie Bibliothèque du Voyageur.

En esta obra, el conde narra sus viajes por España, que parece haber hecho en ferrocarril, medio de transporte que él conocía bien al ser miembro del Cercle des chemins de fer (“Circulo de ferrocarriles”). En su ruta por La Mancha siguió el trayecto ferroviario desde Madrid a Valencia y Alicante, lo que él llama la “Tercera línea”. Para su libro de viajes se limitó al material referente sólo a los pueblos que tenían estación, como Tembleque, Villacañas, Quero, Alcázar, Criptana, Záncara, Socuéllamos, Villarrobledo, etc. Entre ellos, la descripción más amplia es la que de Criptana, indudablemente por el interés de su paisaje y por su estrecha vinculación con El Quijote, que ya formaba parte en aquella época del ideario literario universal. La descripción está escrita en francés, pero no la voy a consignar aquí en la lengua original para no cansar al lector. Ofrezco un resumen basado en mi propia traducción del francés.

Según Grandeffe, tenía Campo de Criptana por aquella época, es decir, en 1864, 6.200 almas. Disponía de una iglesia parroquial, hermoso edificio de torre muy elevada, con una bella nave y cinco capillas. Había también en Criptana un convento, del que solo quedaba la iglesia, y cuatro ermitas en sus alrededores. A poca distancia de la ciudad, al éste, se eleva una colina que la domina, y sobre ella se ve una gran cantidad de molinos de viento, lo que hecho que se llame a este lugar “La Sierra de los Molinos”, y estos molinos con los otros de La Mancha, son aquéllos contra los que luchó Don Quiijote en sus expediciones como caballero andante.

Sigue este autor hablando de los alrededores de Criptana. Había en sus cercanías un castillo, en un lugar que otrora fue la ciudad de Quitrana, no lejos de una calzada romana que conducía al castillo de Peñarroya, a 20 kilómetros de distancia. En un lugar de Criptana llamado el Real, se encuentran piezas de moneda romana y fragmentos de armas de esta época y de tiempos más remotos aún. Se cree que fue el escenario de una batalla hacia el año 180 antes de Cristo. Concluye Grandeffe hablando de la industria local de Criptana, que consistía en la fabricación de tejidos de lana; el territorio circundante, cubierto de granjas y de casas aisladas, producía abundancia de grano y excelentes frutas; hay un aceite muy bueno.

Llama la atención la referencia a la calzada romana en las cercanías de Criptana, dato al que hacen referencia otros autores coetáneos de Grandeffe. La distancia entre Criptana y Peñarroya, 20 kilómetros, debe ser un error, quizá producto de la confusión entre dos medidas de longitud: el kilómetro y la legua. Parece más verosímil estimar esta distancia en 20 leguas.

El barrio de la Sierra_Foto de José Manuel Cañas Reíllo 2010

El barrio de la Sierra de Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2010)

Pero ahora voy a centrarme en el tema que más nos interesa aquí. Es la denominación “La Sierra de los Molinos”, para ese entorno geográfico de Criptana. En el texto francés aparece tal cual, en castellano y en cursiva, porque el autor lo debió de oír así en nuestro pueblo y porque así se identificaba el lugar entre los paisanos. Si esta denominación era la aceptada desde el siglo XIX, y lo ha sido en buena parte del XX ¿a qué viene esta mala costumbre de llamar a este entorno con el nombre horrendo e inexacto de “El Albaicín Criptano” que se ha forjado en los últimos años, se ha institucionalizado inexplicablemente, y no hace más que confundir la identidad de Criptana?

Creo que es necesario recuperar el nombre tradicional “Sierra de los molinos” para ese entorno de los molinos y los barrios adyacentes que forman parte de su conjunto paisajístico, porque existen fuentes escritas que atestiguan que esta denominación es la más antigua y la avalan como nombre original. Además, ni la Sierra de Criptana ni sus barrios son un Albaicín, porque sólo hay un Albaicín y es el de Granada, ni el término “criptano” es lingüísticamente aceptable, porque como gentilicio es completamente inadmisible.

Enlace:

Breve biografía de Arthur de Grandeffe

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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