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¡Sonríeme Vietnam!

Gastamos nuestros últimos días en China mientras esperamos que nuestra visa de Vietnam entre en vigencia. Nos quedamos en la ciudad de Jianshui tratando de evitar las multitudes que se mueven en una de las dos semanas de vacaciones que tienen los chinos en el año… aprovechamos entonces para caminar, probar pinchitos en los puestos callejeros y algunas frituras y dumplings, sabiendo que ya nos despediríamos de China y sus comidas.

Elegimos cruzar a Vietnam por uno de los bordes poco habituales, desde la ciudad de Hekou en el borde chino a la de Lao Cai en suelo vietnamita. Sin muchos datos sobre el cruce Hekou nos sorprende con un clima caluroso y húmedo, con puestos de frutas en las calles, y spring rolls de fideos de arroz. Algunas caras ya nos empiezan a sonar distinto.
Nos damos cuenta que el cruce de fronteras está solo a unas cuadras de nuestro hotel, así que al día siguiente cargamos nuestras mochilas y emprendimos el cruce a pie. Con trámites rapidísimos y casi sin esperar salimos de China y puente de por medio estábamos estampando nuestro sello de entrada a Vietnam… Nuestro certificado definitivo de que ya habíamos cruzado lo obtuvimos cuando, minutos después de salir de migraciones, nos pusimos unos cascos y montados cada uno en una moto-taxi nos dirigimos a la terminal de trenes. Quizás Vietnam sea uno de los países con más motos per cápita del mundo. Lo veríamos pronto en Hanoi y en todas las ciudades que visitamos, donde cientos de miles de personas se trasladan de un lado a otro, cargan, transportan, toman como taxi o tienen motos.

Motos en Hanoi · Vietnam

Andamos por un lugar totalmente distinto a lo que veníamos viendo. Calles con árboles gigantes de hojas de todos los verdes, edificios bajos, de dos o tres pisos muy angostos, colores brillantes en combinaciones que harían temblequear cualquier paleta…

Un extraño y un poco viejo tren nos deja en Hanoi. Lejos de las megaestaciones chinas, en Hanoi nos bajamos y cruzamos caminando por las vías hacia la entrada. Esperamos unos minutos a que amanezca y vamos en busca de algún lugar donde quedarnos y… otra sorpresa… ¡pan! ¡Y en baguette!! Nos miramos y no podíamos creerlo. Hacía más de dos meses que no veíamos en ningún lado… pero unas cuadras más adelante también vemos facturas! Ya habiendo decidido cual sería nuestro desayuno y con una humedad cada vez mayor apuramos el paso para dejar nuestras mochilas y salir a visitar.

Calles de Hanoi · Vietnam

Hanoi es una ciudad vibrante y colorida; las edificaciones parecen europeas pero en versión comprimida. Los edificios de dos o tres pisos son finitos y altos y parecen relacionarse entre si como en un Tetris azaroso. Pórticos, columnas, balcones, pilares, remates y ornamentos, todo a la vez en tonos de cianes, magentas, amarillos, azules, verdes, blancos, estridentes, vivos, viejos.

Saigon · Vietnam

En Vietnam todo está organizado para los visitantes. Todo el mundo habla inglés en la ciudad, todos tienen algo para ofrecer. Hay que hacer pocos esfuerzos pues, en el hotel te ofrecen el tour para aquí o allá, el colectivo te busca en la puerta y te deposita en la puerta de otro hotel, tan conveniente como cualquiera, desde donde te ofrecen otro tour, otro bus, bicicleta o moto… todo servido en bandeja. Es poco habitual para nosotros viajar de esta manera, pero claro que mucho más fácil y realmente barato… así que nos relajamos y vamos viendo.
Es cierto que esta organización hace que uno pierda un poco el contacto con los que están fuera y ser siempre tratado como “una posibilidad de venta”…

Vuelteámos por Hanoi y sus calles y callejuelas del distrito viejo. También por los grandes pasajes de árboles, el mausoleo del Tío Ho (como llaman cariñosamente a Ho Chi Min) y vemos una obra de Títeres de Agua con canciones populares.

Halong Bay · Vietnam

Uno de los platos fuertes del país es la visita a Halong Bay. Un lugar paradisíaco al que llegamos en un barco de madera, con grandes morros en medio del mar, islas, cuevas y playas.
Conocemos gente y no podemos dejar de sentirnos un poco estereotipados en las actividades del tour. Pero la comida es riquísima, el clima acompaña, las playas hermosas y uno puede subir al techo del bote a olvidarse de todo mientras el viento te da en la cara.

Halong Bay · Vietnam

Una de las islas que visitamos es conocida como Monkey Island. Creíamos que era solo un nombre alegórico y por supuesto no esperábamos encontrar monos en la isla… por eso fue grande la sorpresa cuando los primeros monitos, al principio simpáticos y encantadores bajaron a la playa a hacer las delicias de los turistas. Pero la cosa siempre es igual y la distancia prudente de los primeros minutos deviene en más y más cercanía, fotos cada vez más cerca y los simpáticos monitos agarran primero una billetera y la suben a una piedra. Algunos gritillos. Cuando se dan cuenta que no es comida la tiran y van por una botella de agua, luego el más grande pega unos gritos, muestra los dientes y se pone un poquitín amenazante con un señor de maletín y medias tres cuarto que no duda en tirarle patadas. Ante la perspectiva los turistas se alejan un poco y los monos emprenden el retorno a los árboles cercanos. Pero he aquí que encuentran nuestra mochila en el camino (con todas toditas nuestras cosas importantes adentro) y primero el pequeño y luego el grande abren rápidamente los cierres mientras Seba corre desde el mar. Alcanzan a sacar los lentes de Sole y cuando Seba se acerca para recuperar la mochila el mono más grande, a puro dientes y gruñidos lo empieza a correr por un tramito de playa, corto pero de antología, tirandolé manotazos en las piernas. La escena no puede ser más hilarante. Y finaliza con la recuperación de los lentes a manos de un local.

Isla de los Monos · Halong Bay · Vietnam

A medida que recorremos el país nos parece que todos los pueblos han sido construidos de una vez, al mismo tiempo… que todo tiene casi la misma antigüedad, y no es sino hasta que visitamos el Museo de los Remanentes de la Guerra de Saigon que nos damos cuenta de que el país no solo ha pasado por múltiples guerras, sino que la última atacó, bombardeó, quemó, destruyó y envenenó todo lo que pudo, por eso el país ha nacido nuevo, aunque los vestigios de la estupidez humana aún siguen apareciendo en forma de mutilaciones por minas que siguen explotando, malformaciones a causa del Factor Naranja y todas las memorias que llevan grabadas los cuerpos. Pero es notable como un pueblo devastado una y otra vez (chinos, franceses, yankis y propios), no deja de compartir sus sonrisas. La gente sonríe una y otra vez, parecen disfrutar de una felicidad simple.

Citadelle de Hue · Vietnam

Vamos bordeando la costa y visitamos Hue, donde bicicletas en mano andamos por los alrededores y en la ciudad vieja. Aprendemos a cruzar la calle en la multitud, doblar y hasta tomar rotondas. Luego sigue en nuestro camino Hoi An con islas de playas de postal, y nuestro primer snorkeling en un coral. También tomamos bicicletas para ir a la playa y disfrutar del mar bajo las palmeras. Por las noches el pueblo se llena de farolitos de colores en calles apretadas y antiguas, con bares por doquier donde la gente se sienta a ver pasar.

Vera del río · Hue

Seguimos hasta Natrang, otra ciudad costera con una playa menos interesante pero que hace un alto en el camino necesario en las grandes distancias.

Hoi An · Vietnam

Al final arribamos a Saigon (también conocida como Ho Chi Ming), una ciudad activa que es la puerta al gran Mekong, donde los bares sirven riquísimas comidas para todos los gustos y los parques se llenan de gente a recibir el anochecer, que comienza cerca de las 17.30 hs, cuando aún el calor no abandona los lugares. Nos sentamos en la plaza y de pronto se nos acerca un pequeño de ocho años y nos pregunta si puede practicar inglés con nosotros. El niño habla muy bien y acapara toda nuestra atención, pero minutos después empiezan a llegar grupos de dos, cuatro, seis y en un momento estamos hablando con diez personas a nuestro alrededor. Algunos siguen, otros se quedan y dos horas después de preguntar y responder, nosotros también partimos.

Delta del Mekong · Vietnam

Desde Saigon seguiremos camino al Mekong, un gran delta que comunica Cambodia, Laos y Vietnam y desemboca en el océano. Entre lugares de pacotilla se esconden riachos que navegamos en pequeños botes, mercados flotantes donde llegan habitantes de todos lados a vender sus frutas o verduras y donde uno puede comprarlas desde el barco, cientos de islas y gente que vive del, y en el agua. La última parte del viaje que nos conecta con la frontera camboyana la hacemos en un bote pequeño que recorre durante cuatro horas varios afluentes del delta. A los costados todo el tiempo casas de madera suspendidas en palotes, coloridas, niños que corren a saludar al borde del río, otros bañándose o lavando ropa, pescando o simplemente recostados en las hamacas. El paseo nos encanta y nos atrapa porque es una parte de la vida del río que se nos estaba escapando.

Vietnam de las comidas y las motos, de las playas y los ríos, del agua, de los tours… sonríe… gracias por sonreír.

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