Los viajeros.

Quiero iniciar el fabuloso tema de mi caluroso mes de julio compartiendo un artículo que publiqué hace unos meses en dos de mis blogs personales.
Este artículo me valió un par de plagios de idea, especialmente el de una bloguera que sigue mi blog Viernes Con V de Vinos y V de Viajes. Así que si se encuentra algo muy pero muy parecido por la red, vaya usted a saber que esta distinción de viajeros y turistas yo jamás la había visto antes.
Por eso es que la siento muy mía, por eso es que lo invito a leer cómo es que nos sentimos los viajeros de verdad.

 

Los viajeros  (31/01/2014).

Hace tiempo me topé con un artículo que habla y describe a las mujeres que nos gusta escribir y viajar, en un sentido de advertencia sobre los riesgos que implica enamorarse de nosotras.

Fue mi hermana la que nos lo compartió a mi y a mi esposo, haciendo enfásis sobre mi pertenencia a ese gremio y a que la prevención le llegaba muy tarde a él.  Después de leerlo fui directamente a la fuente; ahí me detuve a leer algunos de los comentarios y me enganché con uno que aminoraba lo atinado del escrito argumentando que se estaba describiendo simplemente al sexo femenino, pues a todas las mujeres nos gustaba viajar.

Pues no.  Me quedé con ese comentario en la mente, clasificando una y otra vez los comportamientos de las personas a las que me tomaré el atrevimiento de clasificarlas como “turistas”, diferenciándolas de los viajeros de verdad, los de hueso colorado (en adelante “viajeros”),  los que vivimos por y para eso.

En este caso, no diferencio entre hombres o mujeres viajeros sino de todos estos, con el resto de las personas.

Generalmente a las personas les gusta viajar, de vez en cuando salir de la ciudad a despejarse o descansar.  Dependiendo del tiempo y del presupuesto, la gente viaja una semana al año o quizás un mes o dos.  Muchos buscan la playa, otros parques de diversiones o capitales del mundo como Nueva York o  las de Europa Occidental (Madrid, París, Bruselas, Londres, Berlín, etc.) también están en la lista.  Para los no europeos, Europa siempre está en la lista de lugares por conocer.

Los viajeros en cambio, tenemos una lista de los lugares que más nos gustaría visitar, podremos escribir un top ten o un top 20 pero a diferencia de los demás, nosotros hemos incluido al mundo entero en la lista.  No hay metrópoli, ciudad, pueblo, rancho, población o paisaje que no disfrutaríamos conocer.  Los lugares son como las personas, todas tienen algo que decir.

Nosotros no viajamos para tomarnos una fotografía, mucho menos para tachar algo de la lista.  No viajamos para platicar a dónde fuimos ni para encajar en un círculo donde ya todos han ido a tal o cual lugar, y gustan de platicar de ello.

No nos gusta ciclarnos visitando el mismo lugar una y otra vez cuando ya no puede aportarnos nada más.  Viajamos para crecer porque es la única manera que conocemos de encontrarnos a nosotros mismos.

Los viajeros viajamos ligero, una maleta pequeña o mediana es suficiente para recorrer el mundo.   Sabemos empacar, sobrevivir.  Estar siempre planchaditos con la mejor ropa que nos podamos costear, no suele estar en nuestros planes.

No somos hippies, austeros, ni vagabundos.  Habrá hippies o austeros que sean viajeros de corazón pero a otros nos encanta igual desayunar en un mercado de pueblo o en un puesto callejero que en el hotel The Plaza en Nueva York o tomar un café en el María Cristina de San Sebastián.

Por eso, nos tomamos el tiempo de generar nuestra fórmula perfecta . Qué vestir para salir de día del hotel, hostal o cualquier hospedaje, y poder regresar hasta que el cansancio nos haya vencido, sintiéndonos tranquilos de encajar en cualquier ambiente sin tantos rechazos elitistas.  Un poco de rechazo lo soportamos sin problema.

En las mujeres, encontrar el bolso perfecto para viajar es importantísimo.  Debe de cargarse fácilmente y tener un compartimiento de fácil acceso para sacar con facilidad la cámara fotográfica sin poner en riesgo la cartera o el pasaporte.  Debe ser lo suficientemente chico para que no canse pero debe permitir cargar todo lo necesario, como pueden ser los mapas o las guías turísticas.  En los climas cambiantes, es útil tener donde guardar la chamarra en ese momento del día cuando ya no aguantamos el calor.

Los hombres tal vez busquen una mochila o una bolsa de esas mal vistas por los muy machos; otros simplemente son más ligeros; sobrevivirán todo el día con lo que puedan cargar en sus bolsillos.

He escuchado muchas veces a personas decir “me encantó el viaje pero al final ya me quería regresar”, “nada como estar en casa”, “extrañaba tanto mi cama”.  Un viajero jamás pensará eso, nosotros tenemos un asentamiento pero encontramos el hogar en muchas partes de mundo.

Eso no quiere decir que nos enamoremos de cada uno de los lugares que conocemos, pero siempre habrá valido la pena haber estado ahí.  Mientras que los lugares que nos gustan, los que nos enamoran, ahí nos imaginamos viviendo;  así que vivir en una sola ciudad para nosotros es una  necesidad, jamás una elección.

Los viajeros estudiamos antes de conocer un lugar y confiamos en buenas guías turísticas pero necesitamos siempre encontrar algo por nosotros mismos.  Andar por ahí, de lugar en lugar, de tienda en tienda, comiendo por ahí, averiguando, hasta satisfacer nuestra curiosidad.  Hasta dar con lo desconocido, con lo nuevo, con lo que no te esperabas.

Es por eso que evitamos las cadenas comerciales, no vamos al McDonalds sino que procuramos comer en lugares únicos.  Pero sabemos, como último recurso,  valernos de las franquicias cuando la comida del destino simplemente no es para nosotros o cuando extrañamos tanto un café como lo tomamos en casa.

Lo mismo ocurre con las compras.  No perdemos el tiempo comprando cosas en tiendas genéricas ni en boutiques de diseñador industrializado.  En nuestro presupuesto y en nuestra maleta solo hay espacio para compras originales, únicas o típicas del lugar.

Cuando hacemos un viaje de compras, ahí sí que se vale comprar.  Pero jamás hay que desestimar un destino, siempre nos damos el tiempo de buscar algo más.  Un paisaje, una comida, un restaurante único del lugar.   Nunca preferiremos una tienda más a un momento especial; los viajeros coleccionamos recuerdos y anécdotas, no pertenencias.

Lo que más valoramos es la independencia, administrar nuestro tiempo para aprovechar cada minuto y conocer cada rincón.  Por eso hay cuatro cosas que odiamos los viajeros, las cuales si no las detestas, si las quieres tantito, entonces simplemente no eres uno de los nuestros:

1.  Los tours.

2.  Los tiempos compartidos.

3.   Los cruceros.

4.   Los hoteles “Todo Incluido”.

Para nosotros, viajar es volar en un cielo libre, es dibujar nuestra historia.  No nos gusta que nos arrastren,  que nos marquen el camino, que nos anclen, ni que nos limiten.

No nos gusta ir de vacaciones.  Para nosotros, viajar es vivir.

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Los voluntariados más espectaculares de Tuanys!!

Viajeros!! El verano ya está aquí y sabemos que muchos de vosotros queréis salir de la rutina y vivir una aventura. ¿Qué mejor que realizar un voluntariado y ayudar a otras personas?

Viaja por el mundo de una forma sostenible y voluntaria. Es por ello que compartimos con vosotros los voluntariados más demandados en Tuanys.com.

 

Usa Tuanys.com

1. Coopera en Parques Naciones de USA

Nepal Tuanys.com

2. Voluntariado con niños en Nepal

Kenia Tuanys.com

3. Protege a las tortugas en Kenia

Brasil Tuanys.com

4. Voluntariado en Brasil

Canada Tuanys.com

5. Coopera y estudia la fauna local en Canadá

Peru Tuanys.com

6. Voluntariado social en Perú

Mali Tuanys.com

7. Voluntariado en hospital en Mali

Islas Fiji Tuanys.com

8. Cooperación marítima en las Islas Fiji

Grecia Tuanys.com

9. Coopera y bucea con las tortugas en Grecia

Uganda Tuanys.com

10. Voluntariado con niños en Uganda

Nunca pares de viajar y nunca pararás de crecer

mapa_tuanys

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En Velero por el Mundo

Si alguna vez soñaste con recorrer mares y océanos, viajar por países y dar la vuelta al mundo en un barco con la persona amada, pues seguro esta nota te interesará…

Beate Loecker (27) y Daniel Holleis (31) son una pareja de austriacos que viajan por el mundo en su barco a vela hace más de 6 años.

Todo comenzó cuando el padre de Daniel le regaló su velero para una Navidad, desde entonces Daniel ha atravesado el Océano Atlántico como quien va de compras al supermercado.

Luego de un tiempo especializándose y conociendo todo lo que debía saber acerca de la embarcación, decidió invitar a Beate, su novia, a unirse a esta aventura.

Ambos crecieron en pueblos cercanos, rodeados de naturaleza, montañas y mucha nieve. Ella estudió diseño y él es ingeniero eléctrico. Sin embargo, olvidaron la vida en la tierra y se embarcaron con un rumbo fijo…Viajar!

En estos años han recorrido diferentes países, ciudades, islas y mantienen un recuerdo feliz de cada lugar que visitaron, rescatando la calidad humana de quienes los acogieron en sus paradas.

Una breve mención de su itinerario: Portugal, España, Islas Canarias, Cabo Verde, El Caribe, Brasil, Uruguay, Argentina y Chile.

Así fue que llegaron a Puerto Natales y nos acompañaron por algunos meses, en los cuales aprendimos a conocer más de cerca otra forma de vida.

Hace algunos días atrás se despidieron con destino a Puerto Williams, su objetivo es trabajar durante la temporada de turismo, llevando pasajeros a recorrer los maravillosos fiordos patagónicos.

Por lo que si estás allí o visitas Puerto Williams no dejes de dar una vuelta por el muelle, tal vez tengas la oportunidad de conocer a estos interesantes trotamundos.

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Viajeros del Metro se bajan de un convoy averiado y protestan por la vía

Los viajeros de un tren de Metro de Madrid que se había averiado han acabado por perder la paciencia

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