Auténticos extranjeros

Es otoño de 2012, hace menos de seis meses que me licencié y estoy desayunando en una cafetería (por llamarlo de alguna manera) en Changsha, China, donde he venido a trabajar.

Lo de cafetería es bastante elogioso: se trata de una especie de cobertizo hecho de lo que tiene toda la pinta de ser uralita. El suelo es el mismo suelo de la calle, una calle que, para que os hagáis idea, llamamos la Dirty Street y donde se agolpan todo tipo de puestos de comida.

Normalmente me compro unas galletas de camino al trabajo cada mañana y me las como mientras ojeo Facebook (por cuyo acceso en la República Popular de China, donde, junto con Gmail, Twitter, YouTube y, según el día, Google están restringidos, pagó unos seis euros al mes), con cuidado de ver si viene el jefe y minimizar la pantalla para que no me eche la bronca.

Pero hoy en lugar de mis rutinarias galletas he decidido unirme a mis compañeras de trabajo, dos andaluzas y una china, a desayunar en la calle, así que aquí estoy, comiéndome una especie de sopa de pollo con fideos de las que te apetecen cuando estás malito pero no tanto cuando rebosas salud, el día superará los 30 grados y tienes que currar como el esclavo precario que estás condenado a ser toda tu vida.

Unos chicos que sirven ruidosamente su sopa en la mesa de al lado no paran de mirarnos: esto aún me sorprende, pero me acostumbraré y aun lo disfrutaré (¿por qué no?). Empiezan entonces a  hablar en mandarín con nuestra compañera. Cuando la charla finaliza le preguntamos, en inglés, que qué han dicho, y ella nos contesta que le han preguntado si éramos “auténticos extranjeros”.

No amigo, está cara… son genes recesivos.

Foto: tomada por una servidora en la Ciudad Prohibida (Pekín) en julio de 2013.

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II Simposio Internacional de Historia Marítima: Embarcaciones, Rutas y Gentes de Mar. Homenaje Almirante José P. Padilla

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El II Simposio Internacional de Historia Marítima esta organizado por la Gobernación de La Guajira, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia- ICANH, el Banco de la República y la Comisión Colombiana del Océano.  El evento contará con la participación de ponentes de Cuba, Curazao, España, Estados Unidos, México, Venezuela y Colombia. Para esta oportunidad se realizará un homenaje al Almirante José Padilla. Entrada libre.

Programación

Hora: 9:00 – 6:00 p.m.
Fecha: 28, 29 de septiembre y 2 de octubre del 2017.
Lugar: Centro Cultural. (Carrera 15 Avenida El Estudiante, Rioacha).
Biblioteca Luis Ángel Arango – Auditorio Museo de Arte Miguel Urrutia. ( Calle 11 No. 4 – 14, Bogotá).

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¿Qué hacer un fin de semana en el eje cafetero?

En esta oportunidad les quiero mostrar algunos de los planes que nos ofrece el eje cafetero. Lo mejor es que no se necesita mucho tiempo, solo basta con tener libre un fin de semana con puente. Y como siempre que viajamos en tenis a un bajo costo.

El eje cafetero es un destino turístico por excelencia ubicado en los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío, norte del Valle del Cauca y parte de Tolima, por ende es imposible conocerlo en su totalidad en un fin de semana pero si es tiempo suficiente para chulear dentro de tu lista de destinos a conocer algunos lugares infaltables en nuestras bitácoras de viajes.

Nuestro viaje empieza en Armenia capital del departamento del Quindío es una ciudad que me encanta (me gustaría vivir allí cuando sea viejita), puedes llegar por tierra en un viaje de aproximadamente 8 horas desde Bogotá o por aire, si escoges la segunda opción te recomiendo volar a Pereira capital de Risaralda y tomar un colectivo a Armenia por $7.000 aprox, es más económico así porque hay más oferta de vuelos a esta ciudad que a Armenia.

El hospedaje, la comida y el transporte en Armenia son económicos, lo cual fue una ventaja debido a que fue el epicentro de nuestro viaje al ser una ubicación estratégica. Al viajar un viernes en la noche, el sábado es posible salir temprano al parque del Café, este es un parque temático sobre la cultura cafetera de la región el cual cuenta con atracciones mecánicas, restaurantes, shows y arquitectura tradicional, este parque se encuentra en el municipio de Montenegro a 30 minutos de Armenia. Allí  puedes estar todo el día sin ningún  problema y en la noche un par de cervezas puede ser una buena opción.

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Para el domingo la oferta de pueblos típicos de la región es variada pero hoy les voy a contar de mi favorito, Salento y su Valle de Cocora. La aventura del día empieza temprano saliendo de Armenia hacia Salento a 40 minutos en colectivo, este es el municipio más antiguo del Quindío y es considerado la cuna del árbol nacional,la Palma de Cera. Tiene una arquitectura de antaño, cuenta con un mirador imperdible y además de una gastronomía espectacular, los patacones con trucha son lo mejor. De Salento podemos salir hacia el valle en los típico Willys, vehículos donde se transportan los productos agrícolas. El Valle de Cocora es un paisaje natural ubicado en la cordillera central que alberga diferentes especies de flora y fauna en vía de extinción que se protegen gracias a que esta zona es parte del parque Nacional Natural de Los Nevados. Los operadores logísticos del lugar te ofrecen una variedad de planes como caminata por la montaña, paseo a caballo, pesca de trucha, entre otros. Todos son buenísimos.

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El lunes se puede dedicar para conocer un poco más de Armenia, como por ejemplo la plaza de Bolivar donde se encuentra la gobernación del departamento, el parque de la vida uno de mis favoritos para caminar, el parque de los fundadores, entre otros. Además de poder disfrutar de un buen restaurante típico. Pero si cuentas con tiempo podrías ir al Jardín Botánico del Quindío en Calarcá y de paso conocer otro pueblito cafetero encantador. Con esto cerrarías el fin de semana por el eje cafetero y podrías regresar a tu ciudad con el corazón y la mente llena de buenos recuerdos y experiencias.

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Caminando de regreso.

Después de regresar por algunas cosas que dejamos en el hostal en Sayulita, decidimos seguir con las vacaciones de las vacaciones, pero ahora hacia adentro del país. Después de preguntar con amigos y conocidos, conseguimos alojamiento en Guadalajara con la familia de un amigo mío. Nos despedimos de la banda de Sayulita y tomamos un ride desde temprano con la esperanza de llegar ese mismo día a Guadalajara.

Fue un día increíble. Todo salió bien. Incluso la lluvia que nos tocó mientras íbamos en la parte trasera de una pick up. Incluso que nos dejaran, literalmente, a la mitad de la nada y esperáramos por un par de horas hasta que nos levantara el siguiente ride. Incluso que no llegáramos ese día hasta nuestro destino.

Las montañas de Jalisco son impresionantes. Todo es muy verde, bonito y limpio. Nos llevaron, como primer aventón, poco más de 250 kilómetros. Pasamos por San Sebastián del Oeste y Mascota, unos pueblitos muy bonitos, muy verdes, y mu viejos; de esos en los que parece que no pasa el tiempo nunca. Hay mucho ecoturismo y unos paisajes increíbles.

Nos dejaron en un pueblo llamado Ameca, como a unos 100 km antes de nuestro destino. Un lugar sencillo, pero bonito y barato. Nos sorprendió ver que la puesta del sol se dio a las 9:15 pm. Cenamos, dimos la vuelta y conseguimos hospedaje para continuar con nuestro camino al día siguiente.

Llegamos a Guadalajara por la tarde, y recibimos indicaciones de la familia de un amigo mío que nos daría alojamiento un par de noches. Nos dirigimos a su casa y nos recibieron como campeones; valoramos muchísimas cosas y agradecimos el amor y atención que recibimos de su parte sin esperar nada a cambio; es más, sin conocernos, siquiera.

Fue una visita exprés a Guadalajara, ciudad donde ya habíamos estado. Apenas tuvimos tiempo de descansar, de ir a dar la vuelta a Tlaquepaque –que por cierto es de lo más recomendable estando allá: un pueblo súper bonito, lleno de color, vida y ambiente- y comer con la familia, y a las dos noches ya estábamos de nuevo en la carretera, camino al estado de Guanajuato.

Después de un par de agradables rides, llegamos a León. Es un pedo; no hay mucho, y las distancias son largas. Nos hospedamos en casa de María, amiga de hace varios años, a quien agradecemos todas las atenciones, y básicamente aparte de cotorrear en la casa, comer, grabar una entrevista para Radio Ibero León y salir a un par de bares del centro (uno espantoso y otro cool), no hicimos mucho en León. Si alguien quiere contarnos de algo que nos hayamos perdido en León, aparte del Malecón y la Iglesia impresionante del Templo Expiatorio, se aceptan comentarios.

Después de unos cuantos días por allá, nos fuimos ahora a casa de la mamá de María ahora en Guanajuato. ¡Qué diferencia! Cafés, bares, museos, galerías, iglesias, música, y restaurantes bonitos por todos lados. La casa donde nos quedamos es como una ex hacienda muy bonita y groovy a unos minutos del centro, con una vista impresionante a la Mina de Rayas. Fuimos a varios museos, entre ellos recomendadísimos la casa de Gene Byron, el museo de Olga Costa, el de Diego Rivera y la ex hacienda de San Gabriel. En esta última pasamos el cumpleaños de Penny, rodeados de naturaleza, historia y cultura, para luego ir a comer comida japonesa a Encounter (no pierdan el tiempo y vayan; está riquísimo, qué bárbaro); más tarde fuimos al Teatro Juárez (obligado ir) a escuchar unas lecturas de Juan Rulfo por Ofelia Medina (muy cagado y bien hecho) para después terminar yendo a un par de bares por unos mezcales y cervezas (hay muchas opciones económicas, como en 100 Montaditos; si van los martes en la noche, las chelas están a $10). Al final resultó ser un gran destino.

Después de unos cuantos días ahí, ahora tocaba el turno de ir a San Miguel de Allende; agradecimientos a Estrella, a quien conocimos previamente en Sayulita y nos ofreció hospedaje en su casa. Nos recibieron con mucho cariño, y nos gustó mucho la arquitectura y encanto de San Miguel. En primer la Iglesia de San Miguel Arcángel… Bueno. No tiene madre. Es impresionante la vista desde cualquier punto de la ciudad. Hay varios bares y restaurantes bonitos, y si bien la cantidad de museos y/o lugares de interés no es muy amplia, les recomiendo ampliamente el Museo del Juguete, donde hay miles y miles de juguetitos mexicanos de todo tipo, y es como retroceder años el tiempo y disfrutar del folklore mexicano.

Asimismo, no dejen de ir al Charco del Ingenio, reserva donde hay muchas especies de plantas y cactáceas y los paisajes son muy bonitos. La presa, las montañas y el viento te dan la sensación de estar muy lejos de la ciudad, cuando en realidad estás solamente a 2.5 km del centro.

Vimos a una amiga de Penny y a su pareja, quienes nos llevaron a dar el rol a unos miradores, a comer alitas y a reventarnos unas chelas en el bar La Cucaracha, que al parecer es un obligado en San Miguel. Muy agradable todo. La pasamos muy chido en San Mike.

Llegado el día, quedamos de encontrarnos por un día en Querétaro con familia de Penny, por lo cual nos lanzamos de nuevo a la carretera ahora con destino a Qro. Los rides entre estas ciudades eran fáciles de tomar, puesto que como están a no más de una hora de distancia entre ellas, no había mucha bronca para tomarlo y además es común que la gente pida y de aventón.

Después de comer y echar unos tragos en San Miguelito, restaurante el centro muy recomendado, fuimos a un bar llamado Funky Mama que está muy chido. Buen precio, y sobre todo, muy buena música. Dense una vuelta.

Al día siguiente partimos rumbo a Pachuca, para hacer una escala breve antes de llegar al DF, a donde nos dirigíamos por un compromiso familiar. Más adelante les contaremos qué onda.

Disfruten la vida y sean felices.

Amor y paz.

 

Chema.

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